Mejor que Ayer, Peor que Mañana

Mejor que Ayer, Peor que Mañana

La otra cara de COVID

Siempre ver las cosas de otra manera ✨
Quizá los cambios que nos está tocando vivir tengan un significado más allá de lo que vemos, tal vez las recomendaciones tienen una segunda cara un objetivo adicional en nuestra vida.
Nos piden cuidar ojos, nariz y boca. Para proteger los ojos podemos usar lentes, quizá lo que en realidad necesitamos con esos lentes es VER diferente la vida y valorar lo que tenemos.
Tal vez proteger nuestra nariz indique que hay que cuidar lo que respiramos, el olfato está conectado a la memoria, quizá necesitemos resetear un poco esa memoria conectada al olfato para vaciar aquellos recuerdos que ya no nos sirven o nos causan dolor.
Podría ser que el uso del cubre-bocas protege a los demás de lo que hablamos, de aquellos momentos cuando ofendemos con nuestras palabras, cuando maldecimos. Y nos protege a nosotros de lo que comemos.
Puede ser que la petición de “quédate en casa” no solo se refiera a nuestro domicilio sino al hecho de ESTAR DENTRO DE UNO MISMO, de estar en calma, reflexionando un poco, disfrutando lo que pocas veces tenemos tiempo de disfrutar… a los que viven con uno.
Se me ocurre que esa idea de lavarse las manos o limpiarlas con alcohol nos dice que cuando tocamos… dejamos huella, que más valdría TOCAR la vida de las personas con respeto, con higiene, con amor.
Que la intención de “limpiar todo” va más allá de “desinfectar como obsesionado cualquier superficie” Nos dice que es un buen momento para limpiarnos y limpiar nuestro entorno de cosas que ya no sirven, de personas que no aportan nada positivo a nuestra vida. De limpiar nuestra mente y corazón.
Limpiar las suelas de los zapatos lo relaciono más con evaluar dónde hemos estado, qué hemos pisado y necesitamos dejar atrás.
Que la vida no necesariamente se trata de ir abrazando y besando a cuanto ser encontramos en el camino, creo que todos hemos experimentado desagrado cuando alguien que no es cercano te quiere saludar de beso y abrazo. Y cuántas veces olvidamos o dejamos de besar y abrazar a nuestros hijos, a nuestra pareja, a nuestros padres. Que en este momento si están con nosotros es prudente y diría yo hasta recomendable hacerlo.
Quizá la cuarentena nos obligó a poner nuestro ser y nuestros recursos en modo AHORRO DE ENERGÍA y eso a su vez nos acercó a la simpleza de un amanecer, de un café tomado sin prisas, de la bendición que es respirar y abrir los ojos cada mañana.
Tal vez es momento de… en lugar de rechazar la realidad aprendamos a aprovechar la realidad.
Que en este momento el único abrazo que nunca te falte sea el Dios

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